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March 12, 2007

Señora Muerte

Archivado en: Uncategorized — rjan @ 11:32 pm

La muerte para los hondureños es una compañera de jornada. Hemos convivido tanto con ella que ya casi pasa desapercibida. Canal 6 con su amarillismo se ha encargado de familiarizarnos tanto con ella que no se si agradecerles por eso. La vemos en el periódico, en la televisión, escuchamos a la gente hablar de ella, algunos la ven todos los días, otros la ven de vez en cuando
y todos los días son muchos los que la encuentran. La forma más común de verla en estos días es enmedio de un charco de sangre en la portada de La Prensa.

Pero cuando de buscarla se trata, la forma más fácil de encontrarla es caminando en la calle, para más efectividad uno debe llevar el celular visible en la cintura y si es posible un par de cadenas de oro (o de fantasía, eso no importa mucho), unos tres anillos y una pulsera. No importa que no llevemos dinero en la cartera, eso es opcional. Antes era más fácil encontrarla en barrios populares como Cabañas, Sunceri o Medina, pero últimamente se le ha visto en Guamilito, Jardines del Valle, Los Andes e incluso en la Trejo trabajando horas extras.

Hay quienes la encuentran en su misma casa, mientras estan sentados, sin buscarla ella llega y entra como que si siempre ha vivido allí. Puede ser que llegue acompañada de un asaltante, con alguna enfermedad en la mano o haciendose llamar “accidente”. De cualquier forma si entra en la casa no hay muchas formas de burlarla. Su trabajo puede ser inmediato y no durar más de
un par de minutos mientras una bala se encarga de ahogar en sangre al escogido. Si es una enfermedad la cosa no cambia mucho, para ella el tiempo junto con las enfermedades son amigos que solo ayudan a prolongar la agonía, ella no se mueve, espera pacientemente hasta que llega el momento y entonces se va, pero no con las manos vacías.

En Honduras la muerte actua un poco más justa que el sistema judicial; aunque normalmente no encontremos justificación para llevarse a alguien, lo cierto es que ella siempre tiene una razón. Lo interesante del caso es que muchos tratan de buscarle relación con su dios y cuando lógicamente no la encuentran terminan en un suspiro de resignación acompañado de la gastada
frase: “Dios se lo quiso llevar”. ¡cómo me gustaría pegarles una bofetada y gritarles que se murió porque estaba enfermo o porque le pegaron un tiro o porque fue un accidente o lo que sea, pero no porque Dios se lo quiso llevar!, es la muerte quien se lleva a las personas, no los dioses.

Ella es una señora que se mueve por igual en las mansiones de El Pedregal como en las covachas de cartón de los bordos. Le da igual un recien nacido que un anciano, un hombre que una mujer, incluso los animales y las plantas la conocen. Pero en Honduras por alguna razón tiene cierta preferencia por el pobre pueblo pobre, le da igual llevarse a alguien con alguna enfermedad (no
necesariamente incurable) o acompañado de mucho alcohol. También se cuela en las cantinas, buses, callejones o en cualquier lugar que le de la gana.
Simplemente se lleva lo que quiere sin mucho trabajo. Pero si se trata de alguien con dinero su modus operandi cambia un poco. Puede ser con un infarto o bien puede ser con una lluvia de plomo de algun narco.

La muerte se siente, se puede ver a veces e incluso olerla. Sabemos que la tenemos enfrente porque casi siempre provoca una sensación que dificilmente se nos olvida. Es extraño que siendo algo tan natural no nos acostumbremos a ella. Muchos dicen no tenerle miedo pero pocos pueden realmente decirlo con propiedad sino es después de haberla encontrado y burlado. Muchos le han puesto apodos, eufemismos macabros como “la pelona” o “la parka” o “la huesuda” pero sigue siendo la misma fria y poderosa muerte.

Si algún día pudiese hablar con ella le preguntaría una sola cosa: ¿llevas la cuenta?

March 6, 2007

La astilla en el ojo ajeno y la secuoia en el *

Archivado en: Uncategorized — rjan @ 10:32 pm

Para saber que en Honduras tenemos problemas no se necesita ser cabezón ni hacer un informe de chorrocientas páginas. Sólo se necesita salir a la calle (preferiblemente en la tercera avenida) y caminar un par de cuadras hasta que nos encontremos con niños inhalando pegamento, carros mal parqueados, policias corruptos, vendedores abusivos, contaminación sónica, contaminación visual, contaminación del aire, basura, requinteros, carteristas, vagos, pordioseros, narcos y un infinito etcétera que nos quitará la menor duda de que algo anda mal.

Pero uno de los problemas que más suena en los últimos días son los asesinatos en los centros penales, hasta el momento más de media docena de muertos y contando. Desgraciadamente en nuestro país los escandalos duran un par de semanas y luego se acabó, mientras no salga La Prensa con su Periodismo de Hostigación a salvar el mundo no pasa nada. Pero sucede que la sangre corre por la sus páginas y entonces es tema obligado. Tan actual es el tema que el Tio Sam ya metió la nariz y saca un informe denunciando que en Honduras “Tenemos serios problemas de derechos humanos”.

Así es mi inoficioso lector, el mismo que tiene una cárcel en Cuba tan ilegal como el asesinato mismo viene a decirnos que tenemos “serios problemas”. El mismo que fomenta el uso de armas de destrucción masiva y que viola tratados como deporte nos viene a apuntar con su dedo ensangrentado.

Y como la soberanía la usamos para adornar el escudo tenemos que tragarnosla…